*—Ezra:Ezra se volvió hacia Dante, quien ya se acercaba, cerrando la distancia entre ellos con esa seguridad suya, y le tomó la mano libre, cálida, firme, envolvente como siempre. Ese simple contacto logró anclarlo un poco en medio del torbellino de emociones y sensaciones que lo estaban desbordando.—Te has esmerado, ¿eh? —murmuró Ezra con una sonrisa suave, divertida y emocionada a la vez, porque jamás habría imaginado a Dante haciendo algo así, pero desde que ambos dejaron de luchar contra lo inevitable, su alfa no dejaba de sorprenderlo, detalle tras detalle, como si quisiera recuperar todo el tiempo perdido.Dante soltó una pequeña risa, rascándose apenas la nuca antes de mirarlo con esa expresión suya que mezclaba orgullo y ternura.—Lo sé, lo sé, pero una vez que caí, no hubo vuelta atrás —admitió, y luego su sonrisa cambió, suavizándose, volviéndose más profunda, más seria—. Ezra…—murmuró y la forma en que dijo su nombre hizo que Ezra se quedara completamente quieto. Había al
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