David, riendo entre dientes, casi con desdén— Por tu culpa, lo perdí todo. Mi familia, mi carrera, mi vida... Quedé casi lisiado y pasé diez años en la cárcel, Walker. Y ahora te toca a ti sentir lo que yo sentí.Elizabeth apretó a su hija contra su pecho, con los ojos fijos en el hombre, pero también tratando de captar cada reacción de John. Mary miraba a su padre con los ojos muy abiertos, sin entender exactamente lo que pasaba, pero sintiendo la tensión que llenaba el aire.— Déjalas ir. Yo estoy aquí, esto es entre tú y yo.— No seas tan engreído. ¿Crees que te he atraído hasta aquí solo para cambiarte por tu hermosa y adorable esposa y tu dulce princesa, Walker? No... —La siniestra risa de David helaba los huesos de cualquiera—. Primero quiero divertirme y verte sufrir.John respiró hondo, sintiendo el peso de la culpa mezclado con la desesperación.— Eso... eso no va a pasar, Graham. Voy a sacar a Elizabeth y a Mary de aquí, cueste lo que cueste. — Su voz sonó firme, cargada de
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