Capítulo 144 —Qué haría el DiabloNarrador:El funeral fue breve. Demasiado breve para una vida entera.El ataúd era simple, estatal, sin flores de lujo ni discursos largos. No hubo música. No hubo palabras bonitas. Solo una ceremonia correcta, fría, hecha para cumplir con un trámite más que para despedir a alguien.Román estaba de pie, rígido, con las manos apretadas dentro de los bolsillos. Dominic a su lado, con la mirada clavada en el suelo. Nadie más.Cuando terminó, el sacerdote murmuró unas últimas palabras que Román no escuchó. Lo único que registró fue el sonido de la tierra cayendo sobre la madera. Ese golpe seco que no se olvida.—Ya está —dijo alguien.Román no respondió. Se fueron caminando. No miraron atrás.La casa se sintió distinta apenas cruzaron la puerta, vacía, no silenciosa, sino ausente. Como si Fernanda se hubiera llevado el aire con ella.Durmieron poco, mal, sentados en el piso, cada uno apoyado contra una pared distinta.Veinticuatro horas después, tocaron la
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