Enrique SandovalDecidí quedarme toda la noche cuidándola. No sé ni qué me daba al verla tan golpeada. Estaba a su lado, sentado en un mueble individual, tomándole la mano. Su diagnóstico era tres costillas rotas, pómulo y nudillos derechos fracturados y muchos hematomas por todo su cuerpo.Así Cooper se lo lleve a interrogar, a ese pirobo lo iba a moler a golpes. Hijo de mierda, cómo… Respiré, tenía que controlarme. Melisa fue golpeada solo para la satisfacción de un enfermo. Pero sí que me voy a desquitar con ese hijo de puta. No lo mataré porque Dante me dijo que Cooper lo necesitaba.Pero una vez que le saquen la información, será mío, eso sí. Seré yo quien le dé las palizas para que suelte la lengua. A una mujer no se le pegaba, ¿no se suponía que la amaba?, maldito enfermo. —Meli se movió.—Preciosa, no te muevas.—¿Enrique? —Su voz era débil.—Aquí estoy. —Su ojo se abrió. El otro no podía por lo hinchado; le sonreí—. Me alegra que despertaras.—Perdón por las fachas, no era as
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