LiamLe ayudé a mamá; ella me enseñaba a preparar una torta. Quería aprender para hacerle una a Inés para su cumpleaños que se acercaba. Y como era lento en temas de aprendizaje, requería de prácticas constantes hasta que quedara perfecta. —Ya lo estaba logrando y la verdad ya mis hermanos se la comían con gusto. No obstante, hoy notaba a mi madre muy distraída, bastante pensativa. Pero no entendía sus razones. Puede que esté algo molesta porque papá le dijo que no volvería a trabajar y ahora lo estaba haciendo, pero, como nos dijo, era algo del pasado y debía enfrentarlo. No le pregunté, continué con mi manera perfeccionista de hacer mis cosas.De no ser por dicha manía, por eso mis hermanos me llamaban un ser metódico, y era porque lo que me decían lo hacía de manera minuciosa, reglamentaria y cronológicamente. Gracias a eso, no se quemaron los biscochos, ahora estaba puliéndome en la decoración. —Iba a hablar, pero ella seguía perdida en su mente.—¿Qué pasa, mamá?—Nada, mi ciel
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