Khloe—Tocaron a la puerta, le di el permiso para ingresar y Sebastián estaba arreglado con mi princesa, portando un traje a juego con el de nosotros dos como padres. La señora Clarisa lo había conseguido.—Creí que estabas arreglada. —Miró el vestido, se puso rojo; si algo había aprendido, era a conocerlo, y no podía ocultar sus gestos de molestia—. Khloe, no quiero hacerte más daño, en la familia hay una costumbre y no somos pareja.Aunque lo sabía, escucharlo de su boca dolía, y duele demasiado. Debía irme de aquí, por mi propio bien. Por salud mental, debo irme de aquí.—Esa es la razón por la cual aún no me visto.—No tengo problemas con que lo lleves puesto, pero solo tenlo presente. Te espero con la niña abajo; mis padres ya se fueron y Enrique vino por mi hermana. —No tardo arreglándome. —En ningún momento me miró.Una vez sola, respiré profundo, fui al closet y tenía un vestido morado. Me lo puse, busqué los tacones negros, solté mi cabello. En todo momento la piel estuvo
Leer más