43. SIN TEMOR
AvrilMi corazón latía desbocado.Me encontraba en el salón del parlamento del hotel. Habían sido invitados todos los comisionados, concejales, gerentes y accionistas mayoritarios. Entre ellos estaba el señor Wang, el más importante de todos, quien había colaborado con una generosa suma de dinero desde hace diez años.Los nervios me estaban consumiendo.Pero el mensaje que recibí ayer…Ese mensaje me dio la fuerza que necesitaba y no pienso rendirme.Sebastián estaba frente a todos, con una sonrisa de oreja a oreja, estrechando manos, saludando como el gran hombre que presume ser, el que nunca falla, el que jamás comete errores.Podía notar su ansiedad.Estaba esperando que yo hablara, que yo confesara.Que dijera que fui infiel, por eso decidí irme y que estaba loca.Que el accidente fue mi culpa, por eso perdí a mi hijaY que, aun así, él me amó y me perdonó.Maldita escoria.Ayer tuve que actuar como una mujer casi sumisa para que no sospechara. Estuvo a punto de tocarme pero, por suer
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