STELLAMe estoy ahogando.Ese es el primer pensamiento que atraviesa la niebla del sueño. El agua me llena los pulmones, fría y sofocante, solo que no estoy bajo el agua. Estoy en la cama, con el brazo de Antonio alrededor de mi cintura, su respiración tranquila a mi lado.Pero no puedo respirar.Mis ojos se abren de golpe a una oscuridad tan completa que parece sólida. El dormitorio ha desaparecido, reemplazado por un vacío infinito que presiona mi piel como algo vivo. Intento moverme, despertar a Antonio, pero mis extremidades no responden.Las sombras se desprenden de la oscuridad y se forman alrededor de la cama. Tres figuras, quizá cuatro, sus formas parpadean como humo densificado. No tienen rostro,
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