168. Bajo el Ojo del Enemigo.
Me quedé con el corazón en la mano cuando Arturo cortó mi llamada. Entonces, de repente… pero al menos sabía que estaban bien, sabía que habían logrado escapar y que, si se separaban del resto de los policías, podrían lograr ahuyentar a Samir. Pero verlo en las noticias, escucharlo hablar, me generó una extraña sensación de incomodidad en el sistema. Tuve que apagar el televisor de inmediato, porque tenía miedo de que en cualquier momento dijera la palabra, utilizara aquel tono de voz controlador y me obligara a obedecerlo de alguna forma, así como me obligó a hacerlo allá en el edificio empresarial.Recibí una llamada de mi madre. Ella parecía realmente preocupada por mí, cosa que de alguna forma me fastidió. Nunca se había preocupado: podrían pasar meses enteros sin yo recibir una sola llamada de su parte, y ahora, de repente, estaba preocupado por mí justo en el momento en el que menos necesitaba que estuviera pendiente de mí, preguntándome dónde estaba y qué era lo que estaba haci
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