El mensaje llegó a las seis de la mañana, cuando la luz del amanecer apenas comenzaba a filtrarse a través de las ventanas del penthouse de Nick, tiñendo todo con ese tono grisáceo que hacía que la ciudad pareciera estar suspendida entre el sueño y la vigilia. El teléfono de Mateo vibró contra la mesita de noche en la habitación de huéspedes que había ocupado durante las últimas semanas, y el sonido fue suficiente para despertarlo instantáneamente, con su corazón ya acelerado antes de que sus ojos estuvieran completamente abiertos.La pantalla mostraba un número desconocido, pero Mateo sabía exactamente quién era incluso antes de leer el mensaje que apareció con una simplicidad que era casi insultante considerando el peso de lo que representaba."Warehouse 347, Red Hook, Brooklyn. 10 AM. Solo tú. Te estaré esperando, mi amor. —Mamá"Debajo del texto había una ubicación exacta de Google Maps, marcando un punto en una de las áreas industriales más desoladas de Brooklyn, el tipo de lugar
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