El penthouse que David Alexander Morrison había comprado seis semanas atrás estaba ubicado en el piso superior de un edificio de lujo en el Distrito Financiero, con ventanas del piso al techo que ofrecían una vista panorámica de Manhattan que habría costado millones en circunstancias normales. Pero Morrison no había comprado este lugar por la vista. Lo había comprado porque estaba directamente al otro lado de la calle de las oficinas corporativas de Magno Marketing Group, con un ángulo perfecto