Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa voz de Elena Moreno llenaba el espacio de la catedral con una calidad que era casi obscena en su cordialidad, como si estuviera discutiendo planes para una cena familiar en lugar de sostener como rehén psicológico a una familia que acababa de sobrevivir a uno de los traumas más devastadores que un padre podía experimentar. Había algo profundamente perturbador en la forma en q







