El acceso no hizo ningún ruido.No hubo alarmas inmediatas, ni luces parpadeantes, ni ese caos que uno imaginaría al cruzar una línea prohibida. Todo ocurrió en un silencio casi irreal, como si el sistema mismo no hubiera notado aún la intrusión.Pero Valeria sabía mejor.Ese tipo de silencio no era seguridad.Era una cuenta regresiva.—Estamos dentro —murmuró Tomás desde atrás, aunque ya no podía hacer nada más que observar.Valeria no respondió.Sus ojos estaban fijos en la pantalla, recorriendo cada línea, cada nodo, cada conexión. Su mente se movía más rápido que sus dedos, anticipando rutas, descartando caminos inútiles, buscando el punto exacto donde todo convergía.—Tres minutos y medio —añadió Tomás.Gabriel se acercó ligeramente.—Encuentra el núcleo.—Lo sé —respondió ella sin apartar la mirada.Sus manos comenzaron a moverse.Rápido.Preciso.Sin vacilar.El sistema era más complejo de lo que esperaba. Capas de seguridad superpuestas, rutas falsas diseñadas para desviar int
Leer más