Cuando amas a alguien, no calculas costos—simplemente pagas, una y otra vez, hasta que no queda nada excepto amor mismo.El tiempo se había convertido en enemigo. Cada segundo que pasaba era una gota de vida drenándose del cuerpo de Ravens, su alma fragmentándose en pedazos cada vez más pequeños que amenazaban con dispersarse en el vacío. Seraphine podía verlo—no con ojos físicos, sino con esa percepción primordial que la conectaba a la esencia misma de la existencia. Los fragmentos brillaban débilmente, como estrellas moribundas, cada una alejándose de las demás en una danza silenciosa hacia la inexistencia.Tres minutos, calculó Khaos dentro de su mente, su voz inusualmente sombría. Quizás cuatro si su voluntad es fuerte.Pero la voluntad no bastaba. No contra esto. La ruptura del vínculo de vida había sido como arrancar raí
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