La soledad es arma de doble filo—protege a quienes amas pero te deja vulnerable a ti mismo.Seraphine había avanzado seis horas antes que cualquier perseguidor potencial, y sin embargo, la ventaja se sentía hueca. El bosque profundo se extendía ante ella como un mar de sombras verdes y marrones, cada árbol un centinela silencioso de su cacería solitaria. Dos días. Dos días sin parar, durmiendo apenas tres horas en total, comiendo mientras caminaba—raíces secas, frutos amargos, cualquier cosa que pudiera consumir sin detenerse.El rastro de Miriam era tenue pero perceptible, una mancha oscura en el tejido de la realidad que solo sus poderes divinos podían detectar. Cuatro consciencias ahora. Solo cuatro, después de que Aether se sacrificara en el Volcán Eterno. La ausencia era como un miembro fantasma, un vacío constante donde antes había luz y sabiduría.
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