La mudanza terminó ocupando el resto del día. Aunque Maya y Zak no tenían demasiadas pertenencias, trasladarlo todo resultó más agotador de lo que había imaginado. Entre las cajas de ropa, los juguetes de su hijo, algunos libros y los pocos muebles que le pertenecían, le tomó bastante tiempo empacarlo todo. Mientras desempacaba y organizaba todo en la nueva habitación con una sonrisa en el rostro, su hijo parecía estar viviendo una aventura. Corría de un lado a otro, señalando cada rincón nuevo que descubría.—¡Mamá, mira!—Sí, cariño. Es bonito, ¿verdad?Él asintió con entusiasmo antes de continuar su exploración. Aunque había querido salir a recorrer todo el departamento, Maya no podía dejarlo hacerlo sin supervisión. Todavía necesitaba reorganizar muchas cosas.Aun así, Zak no tardó en encontrar algo nuevo que llamara su atención y siguió recorriendo la habitación de un lado a otro.El entusiasmo de su hijo hizo que el lugar se sintiera menos intimidante. Maya todavía se estaba ac
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