Colton regresó a la sala, seguido de cerca por Teo y Hannah; ambos llevaban a uno de sus hijos en brazos. Piper estaba sentada en el sofá, de espaldas a ellos, pero se puso de pie y se giró en cuanto los escuchó llegar.No sabía si Piper era fan de alguno de los dos, aunque, como amante del cine y las series, sí era muy probable que supiera quiénes eran.—Piper, te presento a Teo Benedetti y a Hannah Brooks —dijo, haciéndose a un lado para que ella pudiera verlos mejor.—Benedetti. Hannah Benedetti —lo corrigió su amigo, tal como Colton había esperado—. Estuviste en la boda; no debería serte difícil recordarlo.Si Teo pudiera imprimirse en la piel de su esposa, seguro que ya lo habría hecho. Estaba más allá de la obsesión con Hannah. A menudo se burlaba de él por eso, pero empezaba a entender lo que se sentía. Nunca antes había experimentado esa posesividad absorbente, esa necesidad imperiosa de saberlo todo de la otra persona y de disfrutar cada segundo a su lado, hasta que conoció a
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