POV AldebrandNunca imaginé que el peso de la corona se volvería tan insoportable en este punto de mi vida.He juzgado traidores, he enviado hombres a la guerra sabiendo que no regresarían, he firmado sentencias que marcaron generaciones enteras. Siempre creí que estaba preparado para cualquier decisión que un rey debiera tomar. Pero ahora… ahora el enemigo no está frente a mí con una espada, sino arrodillado a mis pies con el rostro de mi propio hijo.Leonard, i hijo, el rey de Dalmora.El hombre que debía haber heredado no solo mi trono, sino también mi rectitud.Permanezco sentado en el trono, la espalda erguida, las manos firmes sobre los brazos tallados en madera oscura. Mi rostro es una máscara. No puedo permitirme otra cosa. Frente a mí, Leonard ha caído de rodillas sin que yo se lo pidiera. El sonido de su armadura al tocar el mármol aún resuena en la sala, como un golpe seco, definitivo.—Padre… —dice, y su voz ya no es la del rey, sino la del niño que alguna vez fue—. Le rue
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