Varios días después, todo se fue a la mierda. Era viernes y llegué antes, la casa estaba silenciosa, así que como hacía calor y parecía estar solo, fui a mi dormitorio a cambiarme. Me puse mi pequeño short de nado, agarré una toalla y me dirigí rápidamente a la piscina. Cuando llegué al borde, casi me caigo de culo. Lulú, completamente desnuda, estaba nadando de forma sincronizada. Me quedé pasmado ahí parado como un idiota sin poder dejar de mirarla embobado. Cuando se dió cuenta que estaba allí, se acercó y salió por la escalinata, como una Diosa emergiendo del agua. Sus pechos firmes salpicados por el agua solo me hacían pensar en meterlos en mi boca y succionar sin parar hasta quedarme sin aliento. Su cuerpo escultural era tan perfecto que de hecho parecía una estatua antigua y perfecta, pero era real...de carne y hueso...su pubis rosa depilado, sus piernas que solo podía imaginarme envolviendo mi cintura mientras la cabalgaba como un salvaje. Todas esas cosas pasaban por mi mente
Leer más