Capítulo 100 — La Promesa de un retornoEl duque, Guillermo Seymour, se encontraba en la biblioteca revisando distraídamente unos volúmenes de historia cuando el mayordomo le presentó la bandeja de plata con la carta. Apenas rompió el sello y leyó las primeras líneas, su semblante se ensombreció. No era una noticia trágica, pero sí imperativa. Asuntos de sus propiedades en el sur, cuestiones legales que requerían su firma y su presencia inmediata, lo reclamaban lejos de Derby.El duque apretó la carta con frustración. El momento no podía ser más inoportuno.Llevaba días construyendo un puente hacia el corazón de la señorita Virginia Herbert. Sentía que, poco a poco, con paciencia y constancia, estaba ganando terreno en su estima. Pero también sabía que no estaba solo en esa contienda. La sombra del marqués de Northfolk, Arturo, se cernía sobre cada conversación, sobre cada paseo, sobre cada silencio. Arturo estaba allí, en la misma casa, herido pero presente, y la idea de dejar el cam
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