—Hol- Becky, ¿qué ha pasado? —se apresura, y a estas alturas ya ha caído la primera lágrima y todo está borroso. —Se ha ido. Mi abuelo, él...—Oh, Dios —suspira, y entonces, se hace el silencio. Todo lo que llena el espacio a mi alrededor son mis mocos y el tic-tac del reloj en la pared a mi lado—. Lo siento mucho, amor. De verdad, no puedo imaginar cómo te sientes. ¿Seguro que no hay nada que pueda hacer para ayudar?—No. . . pero gracias —respondo, mis labios tiemblan con cada palabra que dicen. —Sí, por supuesto. Entonces, olvídate de la lista. Puedo encargarme de las cosas que quedan, no es un problema. Por favor, hazme saber si piensas en algo que pueda hacer por ti, Holte. —¿Estás seguro? —digo, limpiando el puño de mi jersey bajo mis ojos. —Sí, estoy seguro. No te preocupes por el trabajo en absoluto, ¿vale? Sólo haz lo que tengas que hacer, y tómate el tiempo que necesites. —Sr. Steele, no puedo. Me sentiría demasiado mal, ya me ha dado esta semana libre y.… tengo que tra
Leer más