Ares.En estas dos semanas, su nombre ha infestado mi cerebro y ya se niega a abandonarme si quiera un momento. Me obliga a pensarle cuando no está conmigo, a adorarle cuando me tiene en sus brazos y a desearle cuando me folla como sólo él sabe.Sus caricias, sus besos, sus actitudes posesivas y obsesivas. Todo me tiene tan inmersa en él que el tiempo pasa y se escurre entre mis dedos sin yo darme cuenta. Sin ser consciente de que, a cada minuto qué pasa, la amenaza se vuelve más contundente y peligrosa. Más corrosiva.Noto a Ares cada vez más tenso, pensativo. En estas dos semanas, su tiempo se ha dividido en mi y en estrategias. Mientras nuestro enemigo se acerca cada vez más a su hora de ser revelado y destruido, nuestro vínculo crece y el deseo de Ares de tenernos a salvo y de destruir cualquier tipo de amenaza que atente con nuestras vidas lo mantiene con un brillo constante en sus ojos de ansias de sangre y con su actitud cada vez más retraída y seria.He descubierto que le gust
Leer más