629. Donde el deseo decide.
No espero a que vuelva.Ese es el primer cambio real.Hasta ahora reaccionábamos. Medíamos, sosteníamos, corregíamos. Todo en respuesta a lo que aparecía.Eso ya no alcanza.Si ese algo —ese hombre, lo que sea— puede entrar sin empujar, sin forzar, dejando solo una marca… entonces esperar es ceder terreno.No voy a hacerlo.El bosque sigue respirando a nuestro alrededor, pero ahora lo siento como una superficie engañosa. Todo parece en calma. Todo parece igual.No lo es.—No va a venir como antes —digo.Kael está a mi lado, atento. Riven un poco más atrás, aún tenso, aún aprendiendo a sostener su propio eje sin romperse.—No —responde Kael—. Ya no necesita hacerlo.Asiento.—Exacto.La diferencia es clara, antes había presión, y ahora hay… espacio, y en ese espacio, lo que aparece… parece elección.Eso es lo que tengo que romper.Me giro hacia Kael. No hay transición suave. No la necesito.—Vamos a llevar esto más lejos.Su mirada se afila apenas.—¿Cuánto?No respondo con palabras.M
Ler mais