Un susurro. Una súplica. Una petición...
Damián.-No sé dónde estoy, el cuerpo me duele como si un camión me hubiera pasado por encima, siento que todo me da vueltas y de la nada recuerdo…La entrada… Alex… Mi hijo… Olivia…Martina… y Tom…Intento abrir los ojos, pero lo único que encuentro a mis alrededores oscuridad. Estoy en un lugar cómodo, lo siento por la mullida cama que me soporta, pero quien sea que me secuestró me tiene atado de manos y pies sobre esta cama. Intento moverme, pero lo que sea que me ata me provoca dolor, sobre todo en las muñecas y en los tobillos, es como si me cortara la piel en cada movimiento. Así que dejo de intentar y trato de recuperar fuerzas, pensando en qué mierda hacer para salir de aquí.Cierro mis ojos y ruego porque a ellos no les haya pasado nada…— Se te pasó la mano con el cloroformo, idiota. ¿Cuándo va a despertar?— Pronto, sus constantes son buenas, es solo que debe haber estado bajo tanta presión que no comía y por eso le ha costado despertar.— Escucho esa voz, la conozco, fue a
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