Olivia.-
— No te emociones, solo le respondí para que me dejara en paz –dije con disimulo.
— Yo voy a la cafetería por un panecillo con chispas para mi café –Tony se escurre como una cobarde dejándome sola con la vergüenza elevada a la décima potencia, ya se lo cobraré después.
— ¿De verdad? Parecías una esposa celosita.
Bufo tratando de huir hasta mi oficina, pero no imaginé que sería el peor error que podía cometer. La puerta se cerró detrás de mí, pensé que Damián se había quedado afuera