MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 75. Un milagro
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 75. Un milagroPor desgracia, los disparos no se detuvieron con el primero.Después del estallido que siguió al movimiento brusco de Camilo, hubo una fracción de segundo suspendida en el aire, y luego llegaron más detonaciones, rápidas, coordinadas, secas, como una respuesta inevitable a lo que acababa de suceder. Los alguaciles del juzgado, que habían mantenido las armas apuntando desde distintos ángulos, reaccionaron en cuanto Brenda intentó apretar el gatillo de nuevo, y el eco de los disparos rebotó contra las paredes del estacionamiento con una violencia que parecía sacudir el suelo.Camilo, todavía abrazando a Seija contra el pavimento, sintió cómo el mundo se convertía en ruido y polvo. El olor a pólvora le raspó la garganta y el zumbido en sus oídos le impidió distinguir quién gritaba y quién daba órdenes. Durante un segundo interminable no supo si la bala los había alcanzado o si seguían intactos por un milagro absurdo.Pero cuando su cuerpo se desl
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