El escalofrío es contundente, pero no dura demasiado. Harriet vuelve a decirlo y el nombre cae, pesado, destructivo, y todo en mí se tensa.Tadmor.«No, no, no…».Mi respiración se corta; el aire que estaba comenzando a entrar bien en mis pulmones, deja de hacerlo. Siento el pulso en la garganta, en las sienes, en cada rincón de mi cuerpo y comienzo a temblar.Mi pecho sube y baja con solo la mención de ese lugar.Quise olvidarlo, quise dejarlo atrás. Quise borrar de mi memoria de todo lo que viví allí, pero en las últimas horas, lo han mencionado más que en cualquier otro momento.—No… —murmuro, pero no sé si lo digo en voz alta o solo en mi cabeza, porque ya no estoy aquí. No del todo.Estoy ahí, otra vez. Sumergido en una oscuridad diferente. No una que me brinda calma, no… Una fría, húmeda, pestilente.El olor…«¡Dios… ese olor nunca podré olvidarlo! A metal, sangre vieja y piel podrida».Cierro los ojos, pero es peor. Porque entonces lo veo todo. Las paredes manchadas y raspadas.
Ler mais