Mis manos están sobre la herida, presionando con todo lo que tengo, pero la sangre sigue saliendo. Caliente. Espesa. Imparable.No se detiene por más presión que haga. Las manos de Harriet me ayudan, pero de nada sirve.—No, no, no… —murmuro, más para mí que para él—. No me hagas esto, hermano…James tiembla bajo mis manos… Demasiado. Su cuerpo ya estaba débil por la droga, por toda la ansiedad y lo que pasó en el balcón… y ahora esto.«Esto no puede ser así».—Mírame —le digo, desesperado, inclinándome sobre él—. Mírame, James ¡Abre los ojos, joder!Sé que me escucha porque sus ojos se abren apenas. Están vidriosos, perdidos. Pero al menos los abre.—Eso es… —Trago saliva, sintiendo cómo me arde la garganta. Cómo mi corazón se rompe cada vez más, pero sabiendo que no puedo derrumbarme, no cuando él me necesita—. Quédate conmigo, ¿sí? No te duermas. Quédate así. Prométeme que mantendrás los ojos abiertos.Aprieto más fuerte la herida. Tratando de evitar que salga más sangre. Su pecho a
Ler mais