El impacto es visible en todos, pero sobre todo en ella. No digo nada, me quedo callado dejando que mis palabras se asienten en cada uno de los miembros del parlamento, pero sobre todo en ella. En la mujer que amo. Por la mujer que dejaría todo, incluso la corona. —Eso… —empieza uno, pero se detiene, sin saber qué decir a ciencia cierta.Porque todos y cada uno de los que están aquí presentes lo saben. Lo notan a la perfección. Saben que deben ir con cuidado con cada una de sus palabras, porque puedo quedarme callado ante alguna de sus insolencias, incluso, puedo llegar a tolerar que se me cuestione, pero si cruzan la línea con Harriet…—Alteza —retoma el canciller en jefe, con más cuidado—. Eso no tiene precedentes en nuestra estructura política. En una monarquía, existe una sola persona que está frente a todos.La risa me sale natural, aunque a su vez, un tanto peligrosa. —Sé que no tiene precedentes, por eso tuve la cortesía de traerlo a colación al parlamento, en vez de hacerlo
Ler mais