NARRADOR La sangre de Lessan había dejado un rastro húmedo debajo de las hojas. La herida en su hombro izquierdo, muy cerca de su corazón, se negaba a cerrarse a pesar del esfuerzo de Aurora por cerrarla. Sus manos siguen presionando la herida, emitiendo un brillo suave y blanco, no se rendía, pero su propio cuerpo comenzaba a menguar. La debilidad se abría paso en cada respiración, en cada movimiento; era el resultado de usar un poder que apenas controlaba de esa forma. —No puedes rendirte, Lessan, no ahora, por favor ayúdame. Su voz quebrada le rogaba que se quedara, que su lobo lo ayudara a sanar, pero no estaba ocurriendo. Samantha solo lloraba, aferrada a su mano, rogando a la Diosa que le diera una oportunidad. «No puedes seguir, Aurora, te estás debilitando, recuerda tu estado, por favor, ya no sigas» Su loba estaba preocupada, sentía que Aurora perdía fuerzas a un paso enorme y estaban lejos de cualquier manada para poder recibir ayuda. Los guerreros que habí
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