Capítulo 184 — Lo que el Orgullo Apagó En el estudio jurídico Funes & Asociados, Milagros Saavedra revisaba una carpeta de casos mientras su compañera le hablaba, pero su mente estaba en otro lado. Aún podía oler el perfume del auto de Ayden, sentir el temblor de su respiración cuando lo ayudó a salir del vehículo y escuchar esa voz quebrada que le pedía, entre lágrimas, que no dejara morir al perro. —No fue el perro, Ayden… —susurró para sí—. Fuiste vos el que necesitaba salvarse. Esa tarde, cuando vio el accidente, no dudó ni un segundo. Cuando lo reconoció, el corazón le saltó en el pecho. El chico de los rulos, el que de niño le peleaba y se burlaba, estaba frente a ella: herido, llorando por un animal que ni siquiera había tocado. Y eso fue lo que la descolocó: verlo vulnerable. Verlo humano. Él la miró sin reconocerla. Quizás el golpe, o quizás el tiempo, lo habían vuelto ciego a todo lo que alguna vez fue importante. O quizá se había entrenado años para no verla. Cuand
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