Seth se reunió con Claus en una locación abandonada, ambos armados, ambos con seguridad a cada lado, ambos mirándose con cautela. —Así que… tú eres el que patrocinaba a Bianca —dijo Seth antes que nada, sin ocultar su desconfianza hacia este tipo. Claus suspiró. —Sí, y me arrepiento. Pensé que la amaba, pensé que ella me amaba, pero siempre me manipulo, y ahora se llevó a la mujer que de verdad amo, y que carga a mi hijo en el vientre. Supongo que sabes lo que siento, ya que se llevó a tu mujer embarazada también. Seth apartó la mirada, prefiriendo no decirle a este tipo que realmente el bebé no era suyo… y Ameline tampoco, por más que le gustaría que fuera suya. Pero incluso si ni ella ni su bebé eran suyos, igual los protegería, amaba a Ameline, y sintió las pataditas de esa bebé, sintió ilusión… y no las dejaría morir, a ninguna de las dos. —Lo que sea que sepas, dímelo de una vez. Claus asintió, mirando a un hombre fornido que estaba detrás de él, que le tendió una carp
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