—Abre la puerta, por favor —le digo y él solo sonríe haciendo que me ponga muy nerviosa.—¿Tienes miedo?—Jamás —le respondo—. Pero tengo cosas que hacer.—La abriré, pero solo cuando me digas que fue lo último que dijiste después de todo tu parloteo cuando llegaste.—¿No lo escuchaste? —las piernas se me aflojan mientras él cambia de posición, me acorrala entre sus brazos, creo que le gusta tenerme así.—No, perdí la concentración. —se ríe y lo miro enojada—. ¿Puedes repetirlo?—Lo que se repite pierde calidad Kylliam Wesh —le digo riendo.Se acerca un poco más, creo que en cualquier momento las piernas me van a fallar y voy a terminar en el piso.—Entonces no puedo besarte ahora —dice mirándome a los ojos y el corazón amenaza por estallarme, su mirada va a mis labios y siento que el mundo me da vueltas.—¿Qué?—Si te beso ahora, me quedaré con ganas de volver hacerlo, entonces cuando se repita perderá calidad —me explica con una sonrisa pícara—. Mejor te beso en el momento preciso c
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