Leonel alzó una ceja, con una chispa traviesa en la mirada. —Oh, ya lo noté. Por eso trabajaré más duro para que me ames, para que lo olvides por completo.Sus palabras la tomaron desprevenida, y un calor agradable se extendió por su pecho. Quiso decirle que ya sentía algo por él, pero se lo guardó, prefirió mantener la verdad en silencio.—Entonces más te vale dar lo mejor de ti —lo picó con una sonrisa—. Y dime, ¿quién te gustaba antes que yo? ¿No crees que deberías ser honesto también?Leonel gimió, atrapado sin saber qué decir. —¿Por qué todas las chicas siempre preguntan eso?Las palabras se le escaparon antes de poder detenerlas, y el arrepentimiento lo golpeó de inmediato.—¿Todas las chicas? —replicó Reese, divertida, pero arqueando una ceja.El rostro de Leonel se sonrojó mientras trataba desesperadamente de arreglarlo. —¡Espera, no quise decirlo así! No era en ese sentido. Eres la única para mí, Reese. Nadie más.Ella soltó una carcajada, dejando que la tensión se disipara.
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