87. El padre que Mijaíl merece
De repente, tan rápido como la había tocado,m, Zinoviy la soltó y ella se quedó mirándolo aturdida sin moverse, evidentemente no esperaba que él la dejara. —No voy a tocarte, puedes estar segura de eso. Duerme Vasilisa. No "Moya Lyubov" como solía decirle antes, Vasilisa, incluso aunque su nombre se sentía terriblemente bien en sus labios, secretamente echó de menos el apodo que él le había dado en el pasado. Vasya apretó los labios y se dejó caer al lado de Zinoviy sin voltear a verlo otra vez, tenía las mejillas rojas y su pulso disparado. Su cercanía la estaba volviendo loca pero al ver que él le daba la espalda sintió como su pecho dolía. Sus ojos lentamente se cerraron y cubrió su cuerpo con una frazada hasta que se quedó dormida sin percatarse en que Zinoviy se dio la vuelta y la atrajo a sus brazos, aferrándose a ella como llevaba deseando desde hacía cinco años que había huido de él. *Vasilisa dormía de lado, con el rostro relajado por primera vez desde que había llegado
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