Capítulo 26 Una promesa entre dos mundos El día amaneció con una claridad distinta. No era solo el sol atravesando las ventanas, era algo más difícil de explicar. Una calma extraña, casi frágil, que contrastaba con todo lo que llevaba dentro. Hoy era el cumpleaños de Flor. Treinta y cinco años. Lo sabía porque ella lo había mencionado al pasar, como si fuera una fecha más. Pero yo sabía que no lo era. Ningún cumpleaños vuelve a ser igual después de perder a quien amaste. Mientras preparaba café en la cocina, mi mente volvió, inevitablemente, a Manuel. Su nombre no era una sombra incómoda. Era una presencia. Estaba en cada gesto de Flor, en la manera en que Dylan pronunciaba ciertas palabras, en los silencios que ella guardaba cuando creía que nadie la miraba. Me llevé la taza a los labios, buscando calor, y sin pensarlo caminé hacia el jardín trasero. El aire fresco me recibió como una confesión pendiente. —Manuel… —murmuré, sintiéndome un poco ridículo y, al mismo tiempo, abso
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