Capitulo
Promesas en el Silencio
La mañana comenzó con un nudo en el pecho de Gabriel.
Florcita no quería irse.
La niña abrazaba con fuerza su muñeca favorita, los dedos hundidos en la tela gastada como si fuera lo único que podía sostenerla en ese momento. Sus ojos, rojos e hinchados, buscaban los de su padre con desesperación.
—Papi, quiero quedar con vos —repitió, con la voz quebrada.
Gabriel se agachó frente a ella y la envolvió en un abrazo firme, casi desesperado. Apoyó la frente co