Aprovechando el caos, una joven pareja intercambió una mirada, dejaron sus platos en la mesa y, discretamente, se tomaron de la mano y comenzaron a avanzar entre la multitud.Entre risas y bromas internas, Anna y Dante caminaron discretamente hacia el nuevo sendero que se estaba creando, deshaciéndose con amabilidad de todo aquel que intentaba acompañarlos.Cuando finalmente dejaron atrás el bullicio, ambos se detuvieron y compartieron un tierno, inocente y, sobre todo, íntimo beso, algo que los dos habían estado anhelando desde que el festival había terminado, pues la pareja, apenas y había pasado tiempo juntos desde su regreso a Wolfsong.Al separarse, ambos se miraron, compartieron una sonrisa cómplice y continuaron su camino.Cuando finalmente la música y las risas se volvieron un murmullo, el sendero los condujo directamente hacia unos enormes maderos apilados, los cuales, estaban destinados a la construcción de su futura cabaña. Ahí, Dante se sentó en el suelo con la espalda apo
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