Capítulo 32.4: Proteger la paz.
Aprovechando el caos, una joven pareja intercambió una mirada, dejaron sus platos en la mesa y, discretamente, se tomaron de la mano y comenzaron a avanzar entre la multitud.
Entre risas y bromas internas, Anna y Dante caminaron discretamente hacia el nuevo sendero que se estaba creando, deshaciéndose con amabilidad de todo aquel que intentaba acompañarlos.
Cuando finalmente dejaron atrás el bullicio, ambos se detuvieron y compartieron un tierno, inocente y, sobre todo, íntimo beso, algo que lo