—Calmémonos —intervino una voz más grave y ronca. Ulmer, el lobo interior de Salazar, hablaba en su mente, intentando apaciguarlo.Aun así, la tensión no se disipó del todo.—Comprendo su reacción —continuó Olivia—. Sé que muchos no están felices con la presencia del señor Butler, pero tanto los mánagers como los entrenadores estaremos con ustedes.—¿Y por qué él tiene que estar ahí? —preguntó Elmo antes de que Salazar lo hiciera.Olivia tomó un sorbo de su vaso y dejó que el silencio reinara por unos segundos en el comedor. Todos la miraban, atentos, incluso aquellos que solían mostrarse más apáticos. La noticia de la llegada de Richard Butler había despertado opiniones fuertes, y aún faltaban voces por escucharse.Isaac, que hasta entonces había estado en silencio, se inclinó hacia la mesa y habló con un tono seco pero firme:—¿Ese hombre pisará Yérnimo de nuevo? Olivia, con todo respeto... eso no es solo peligroso, es provocador.—Lo sé, Isaac —dijo ella, con la mirada serena—. No f
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