Tengo al hijo de mi archirival.
El Alfa por un momento pensó que había recuperado a su tan añorada compañera, sus ilusiones se hicieron añicos al comprobar que aunque se le pareciera tanto, no se trataba de su Elizabeth. — Conozco uno, y precisamente acabamos de hacer una tregua y tratado de paz con él. Antonino, contactalo de inmediato, quiero al brujo Brandon aquí de inmediato. — Ordenaba el rey. — Gracias, ahora... Espero que no me hagan daño, estoy arriesgando mucho al venir aquí, sobre todo a mi hijo. — Te doy mi palabra de que nadie te lastimará, entonces, ¿El es tu hijo? — Es como tú sobrino, Damiano, siendo sobrino de Elizabeth, también es tuyo. — Massimo fué el que habló. — Ya puedes mostrarte Vladimir, los lobos no van a comernos. El niño de un año se incorporó y se quitó de encima la manta, al principio les dió la espalda y solo pudieron ver sus cabellos castaño oscuro, tenía la piel blanca, pero no como la de la madre, está tenía una palidez diferente, pero al voltear, los Alfas y demás lo
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