Antes de subir a la camioneta que está esperando por nosotros, se escucha a lo lejos unos gritos seguidos de unos cuantos disparos, para luego quedar todo en silencio.—Quiero que me expliques todo, sigo sin entender muchas cosas —le exijo a Lucrecia. Me giro hacia la que se supone es mi esposa y la miro esperando su respuesta, por un lado, estoy molesto con ella por ocultarme todo esto desde el momento en que nos conocimos, y por otro, estoy feliz de conocer toda la verdad que me habían ocultado.—Como te lo dije frente a todos, tú y yo estamos casados. Cuando sufrimos ese accidente, yo pude salir ilesa gracias a la ayuda de tus hombres. Después, igual que a los demás me informaron que habías muerto y como aquí yo no tenía el poder suficiente, decidí marcharme a México que es donde ahora vivo con nuestros hijos.»Hace algunos meses me habló un conocido de aquí y fue como me enteré de que aún seguías vivo. Al principio pensé que nos habías abandonado, pero cuando nos vimos el día de tu
Ler mais