CALEB
Mantengo mi semblante serio mientras por dentro muero de risa. La gatita ha caído en mi trampa. Lentamente me ayuda a sentarme en uno de los sillones de la sala de estar, que se encuentra a unos pocos pasos de la entrada principal.
Se ve tan tierna preocupada por mí.
Y yo me veo tan psicópata por hacer esto.
—¿Qué ha pasado? ¿Quién te ha atacado? —pregunta resbalándose con las palabras —. Llamaré a una ambulancia.
Aprovecho para deslizar mi mano por su muslo y atraerla hacia mí. Pongo cara