RECUERDAME
RECUERDAME
Por: Anónima Exótica
CAPÍTULO UNO

“Preferiría quedarme con la culpa que con las ganas”

AURORA

Conseguir ser maestra en una prestigiosa universidad, LISTO.

Comprar con mis ahorros un buen apartamento cerca de mi trabajo, LISTO.

Concentrarse solamente en mí, LISTO.

Hasta ahora ya tengo todo lo que necesito, no les mentiré que en mi lista también está conseguir un buen esposo, una casa grande de aire familiar y tener mis hijos, pero todo eso debe esperar por mínimo unos diez años.

Me encuentro junto a mi mejor amiga desempacando y arreglando mi nuevo apartamento que me costó mis ahorros, mientras trabajaba cuando cursaba mi carrera en Lingüística, gastaba solo lo mínimo, y como vivía con mis padres podría ahorrar casi todo lo que ganaba. 

Tuve la suerte de encontrarlo a un excelente precio, en un edificio moderno, con vigilancia, ademas que tambien esta amueblado con lo básico, pero muy modernos equipos, yo solo compré decoraciones florales para darle mi toque personal, aunque se que poco a poco iré comprando más cosas.

Terminamos de acomodar cada cosa en su lugar y decidimos que ya es hora de comer algo, no tenemos ganas de preparar nada, porque estamos muy cansadas, así que lo mejor es salir a comer en uno de los tantos restaurantes que tengo cerca, vivo en un lugar céntrico, donde puedes encontrar de todo a pocos pasos de distancia.

Bajamos por el ascensor conversando animadamente sobre qué comeremos, estamos indecisa si pizza o comida china, gritamos pizza las dos al mismo tiempo como el juego que siempre hacemos para elegir las cosas, en ese mismo momento las puertas se abren y ante nosotras se encuentra el hombre más bello que hayan podido ver mis ojos.

Con mi mala experiencia de un año atrás, no me había fijado en nadie, pasaba de los hombres, pero este pelinegro llamó mi atención como una polilla a la luz.

Lo que más me tiene fascinada son sus hermosos ojos verdes, son tan claros que podrías ver a través de ellos, son tan parecidos a unos que llevo soñando mucho tiempo.

Nos quedamos los dos mirándonos sin movernos, mi respiración se ha agitado, mi corazón ha empezado a martillar, es como si lo hubiera visto en algún lado, pero estoy segura que no me he topado con tremendo espécimen masculino, es… extraño.

En un momento él se acerca y va levantando lentamente la mano derecha, como si quisiera tocarme, pero mi amiga al ver tal acción tan extraña, me empuja fuera del ascensor, prácticamente me saca corriendo de ahí, y yo solo no puedo dejar de verlo.

— ¡Espera! — agarra mi brazo, siento vibrar mi cuerpo completo por su tacto, a la par de su impotente y sensual voz — ¿Vives aquí? — voy a contestar cuando mi amiga me empuja, esto hace que me suelte, nada mas llegue a asentir con la cabeza para que el supiera que si.

Prácticamente me sacó del edificio a rastra, no la entiendo.

— ¿Por qué hiciste eso? — le pregunto molesta cuando ya me ha soltado.

— Tengo hambre — solo dice eso.

— Pero, quería hablar con él, ¿No lo viste bien? ¡Está buenisimo!

— Si, lo ví y es verdad, pero dijiste muy claro que no querías nada que ver con hombres, ese se ve que es un mujeriego rompecorazones — dice muy segura.

— Tienes razón.

Su gesto de niña caprichosa es normal, no me sorprendo de su comportamiento, además de que me salvó de seguir babeando por un chico que apenas ví.

Llegamos a la pizzería en silencio y yo no puedo dejar de pensar en ese hombre, sus ojos son muy parecidos a los que siempre veo en mis sueños.

— Disculpame por lo que hice para salir del ascensor — me dice apenada mi amiga luego de haberse comido dos grandes pedazos, al parecer si le hacía falta comida y eso le aclaró el cerebro — también temí que hicieras el ridículo con ese hombre apuesto.

— ¿Cómo así? yo me sé comportar — digo indignada.

— Es que casi tuve que buscar un trapeador para limpiar tus baba — se ríe de mí y se me es inevitable no hacer lo mismo y estallamos en carcajadas, Llamando así la atención de las personas, cosa que no nos importa.

Nos despedimos en la salida del lugar, ella tiene que irse a trabajar, es enfermera y yo voy a descansar, mañana temprano tengo que trabajar.

Entro al edificio arrastrando los pies, estoy exhausta, esto de mudarse es estresante, te sientes emocionado por tu nueva vida, pero los cambios son agotadores, pero eso no evita que mire a todas partes buscando al chico guapo de ojos verdes, pero no esta, tomo el ascensor un poco apenada, aunque tengo la esperanza de que viva aquí mismo, como él me preguntó debe ser así, y si es un inquilino es posible que lo vuelva a ver.

El ascensor me deja en mi piso, en este solo hay tres apartamentos, los otros dos tiene sus puertas una frente a otra y la mía está a una esquina, estoy frente a mi puerta sacando mis llave del bolsillo del pantalón, cuando esta se caen al suelo en el mismo momento que una de las otras dos puertas se abre, cuando la recojo miro a ver quien podria ser mi vecino o vecina.

De esta sale un pelirrojo demasiado hermoso, ¿Será que me mude al edificio de los chicos guapos?, este está como un queso al igual que el ascensor.

El ruido de mis llaves llama su atención y se voltee a verme, de frente es mucho mejor, desde la distancia puede apreciar una cara bien enmarcada, podría jurar que tiene pecas, siempre he encontrado que ese rasgo es adorable.

— ¿Eres la nueva vecina? — pregunta con una voz melodiosa que haría a cualquier mujer suspirar y yo no soy la excepción.

— Si… — me aclaro la garganta — soy la nueva vecina — digo más confiada.

Camina como todo modelo de revista hasta quedar frente a mí, sus ojos me hipnotizan, son iguales de verdes que el chico anterior, podría decir que son iguales, pero que este tiene el pelo anaranjado y no negro como el anterior, hoy me persigue esa mirada esmeralda que no salen de mis sueños.

El parece sacado de un cuento de magia, estoy atrapada en lo hermoso que es este hombre, ¿Qué me está pasando? Pasé de no ver a ningún chico a toparme con dos que dejan sin habla y babeando, queriendo entregarme a ellos sin poner resistencia alguna.

— Mucho gusto, soy Edan, estoy para servirte en lo que quieras  — sus palabras me hacen pensar muchas cosas picantes.

Este me tiende su mano como saludo, siendo corte y yo solo pensando en tiramele encima, ¿Qué es lo que me está pasando? ¿Desde cuándo soy tan fácil?

— Muchas gracias, Edan — coloco mi mano sobre la suya y pude sentir la calidez, pero también la vibración que sentí en todo el cuerpo solo con tocarlo, madre mía — soy Aurora… mucho gusto.

— Hermoso como tus ojos, nunca había visto unos así — dice admirandolos

— Lo mismo digo de los tuyos.

— Ojos verdes puedes encontrar donde sea, pero violetas como los tuyos, nunca, son fascinantes — dice haciendo que me sonrojara.

— Eh… Gracias… supongo, es una herencia familiar que sucede cada cierto tiempo — tenía que poner distancia, me pone nerviosa — tengo que descansar.

— Pues… entonces… — aprieta mi mano, ya que no me ha soltado ni yo a él — nos vemos.

— Está bien — quito mi mano y con prisa entro a mi apartamento.

No entiendo mi comportamiento de hoy, ¿Y con chicos? 

Desde cuando soy una chica fácil.

Se que esas joyas esmeraldas son las que me han perseguido en sueños todos estos años, pero no puedo volverme loca por eso, no es un comportamiento adecuado.

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