Mundo ficciónIniciar sesiónEva.
Eros se baja y estrella la puerta con fuerza, espero hasta que se dé media vuelta para que me ayude a bajar, pero no lo hace, al contrario, se aleja de mí.
–¡Que viva la caballerosidad! – digo con sarcasmo al tiempo en que abro la puerta y prácticamente salto de la endemoniada camioneta.
Camino detrás de él como si fuera su mascota, lo único que falta es que me ponga una correa para que pueda pasearme con to







