Capítulo 5.

Narra Fabricio.

Soy Fabricio el beta de la manada “luna encantada” preguntarán por qué ese nombre pues mi manada no es solo de hombre lobo, ya que mi alfa ha dejado entrar a otras criaturas toda aquella que acepte seguir nuestras reglas y costumbres, será bienvenido. Tengo seiscientos sesenta años de edad lobuna y treinta y siete años de hombre. He estado esperando durante medio siglo, pero ella no llega ni aparece, digo aparece porque también he recorrido el mundo en su búsqueda, nunca me rendí hasta que apareció la luna de mi alfa.

Ese día sentí alegría porque pensé que podría pronto encontrarla, pero ya han pasado cinco años y nada. En algún momento llegué a pensar que de seguro la diosa luna me ha castigado al dejarme sin mi compañera destinada, ya que me he desesperado uniéndome a una loba guerrera de la manada, no me justifico, pero esa estupidez la hice hacen más de doscientos años cuando perdí a mis padres en medio de una guerra con los demonios. Me sentí triste y destruido al principio busqué refugio en cada mujer que metía a mi cama intentando llenar ese vacío hasta que conocí a Bianca, ella me dijo que me amaba y eso me hizo pensar que quizás su amor aliviaría mi dolor y ya no me sentiría tan solo, ni tan vacío. Pero fue todo lo contrario, ya que hasta Faver dejó de hablarme por un tiempo.

Un día se decidió a dejar de lado su enfado conmigo para pedirme nuevamente que busquemos a nuestra mate, así lo hice, pero todo fue en vano.

Resignado me dijo que dejaríamos que todo fluyera conforme el tiempo y así lo hemos hecho. Soportando los arranques de celos sin sentidos de Bianca al pensar que yo tengo una amante. Con sus intentos fallidos de seducción y es que ya no me apetece tocarla hace tiempo que no lo hago, no es solo con ella sino con todas las mujeres. No me causan esa excitación y pasión que deberían provocar en mí.

Al ser un hombre lobo debería ser tan activo sexualmente como lo era en el pasado; la verdad es que no sé qué sucede conmigo que tengo de malo.

Bueno, sigo esperando para ver si un día ella aparece y todo en mí se arregla, si no así será hasta el final de mis días.

………

Mi alfa tiene acciones en diferentes empresas, hay entro yo también como su hombre de confianza; me tiene bastante ocupado. Después de que encontró a su mate, no quiere venir a la oficina, solo lo hace cuando ella viaja a su país a visitar a su familia.

En esta ocasión él me ha comunicado que tendré que viajar a Brasil a mirar algunas inversiones que piensa hacer allá.

Estoy tan ido en mis pensamientos que no noto cuando mi alfa llega y me habla que los planes cambiaron y como su mate es de ese país latino quiere aprovechar para conocer a la familia de su luna.

—vamos hombre salgamos de aquí además eso te servirá para tomar un respiro lejos de la fastidiosa de Bianca— me propone él sonriendo. Sé que no le agrada Bianca, pero hace su mayor esfuerzo por tratarla, por mí.

—no está mala la idea, pero sabes que debe quedarse alguien al cuidado de la manada— le dije preocupado.

—Acaso olvidas que tengo un delta, claro no muy dedicado, pero tengo que usarlo — me dijo refiriéndose a Tony. Y es que me había olvidado de su existencia pues ese lobo se pasa los días fornicando y no hace nada más que eso.

—por qué no aprovechar unas buenas vacaciones dejamos todo listo en la oficina y así no tenemos ningún susto con que Tony nos deje sin dinero— bromeó sabiendo lo bruto que es el delta. Mi luna me miró sonriente antes de decirme.

—vas a amar a Brasil, ya verás, no vas a querer volver a este infierno congelado —mientras mi alfa Daniel y yo nos soltamos a carcajadas.

Tuvimos un viaje tranquilo, pero no puedo negar que fue un alivio haber llegado después de tantas horas de vuelo, ya Faver estaba desesperado.

 Llegamos al hotel, yo me fui directo al baño a darme una buena ducha fría, lo necesitaba desde que llegué a este país no he hecho más que sudar a caños, y juraría que si pudiera sentir la temperatura como los humanos en este momento sentiría mucho calor.

Sé que se preguntarán cómo fue que pude sudar sin sentir calor, de por sí nuestra sangre es caliente y eso no nos permite sentir frío o calor. En mi caso yo sudo mucho, pero igual todos los hacemos yo con más frecuencia.

Me miré en el espejo notando que con tan solo unos minutos aquí ya sentía que mi piel está tomando un color más oscuro, no me quiero imaginar a Daniel, ya que es de piel mucho más blanca que la mía.

Salí del baño con una bata, me tiré en la cama con la intención de dormir un poco, pero escuché varios gemidos; sabía de donde provenían, ya que estábamos en el mismo piso y lamentablemente nosotros tenemos una muy buena audición.

Dejé de usar mis sentidos lobunos incluyendo mi olfato, el olor a sexo era penetrante.

Y no niego que eso me hizo activar parte de mi deseo, ya tendré tiempo más tarde en salir a buscar mi propio placer.

<Quizás aquí en Brasil se vaya la maldición> pensé burlándome de mi propia mala suerte.

Dormí un rato, pero me levanto algo ofuscado de mal genio e irritado y también ansioso; tal vez sea el cambio de horario. Pensé, aunque no sea mucho logró afectarme, si debe ser eso cuando estoy por entrar nuevamente al baño escucho a alguien en la puerta y es Daniel que me informa que va a salir con mi luna que si gusto ir con ellos, ya que visitaran a la familia le digo que no que me quedaré a descansar un rato más. Mañana tendremos reuniones con los socios y al otro día viajaremos a otra ciudad a ver los terrenos donde haremos las perforaciones en busca de petróleo y de otros minerales, cosa que Daniel quiere explorar primero, ya que no está dispuesto a maltratar estas hermosas selvas y sus bosques.

 Me envió la ubicación a pesar de que no la necesito, pero tengo que seguir las reglas mi alfa no quiere que usemos nuestros instintos delante de los humanos y mucho menos que usemos la conexión mental, ya que al hacerlo nuestro color de ojos cambian y eso nos delata al instante.

—hay tienes — vuelve a repetirme con el fin de hacerme cambiar de opinión y si me decido pueda  llegar hasta donde estén ellos.

Le confirmo que está bien con un apretón de manos, así nos despedimos sin necesidad de decir una sola palabra. Me acuesto nuevamente, trato de dormir, pero como les dije me siento inquieto así que hablo con mi lobo Faver. Le pregunto qué sucedía, él solo me dice que no sabe qué tiene, pero que por favor lo deje correr.

*Pero cómo, sabes que estamos en terrenos desconocidos* le respondo negativo. Cierro el vínculo y me tiró nuevamente en la cama, pero no lo soporto así que me pongo de pie me cambio y salgo a caminar tal vez así me deje en paz.

Brasil es hermoso por donde lo miren. Busco una selva y cuando encuentro el lugar perfecto me voy a lo profundo topándome de frente con un hermoso río; rápidamente me quito la ropa, la dejo a un lado oculta de la vista de los humanos. No me vaya a pasar como hacen unos cuatrocientos años cuando apenas era un cachorro que salí a correr dejando la ropa tirada en medio del camino y unos humanos que pasaron por ese lugar me dejaron desnudos tan lejos de la manada y lo peor era que no podía ir corriendo transformado porque el bosque en el que estaba no era tan extenso y estaba rodeado de varias casas y si los humanos vieran un lobo del tamaño de Faver eso sería algo muy aterrador para ellos y no sé cuáles serían sus reacciones, tampoco quise conocerlas así que no me quedó más que utilizar la conexión mental con Daniel porque solo era eso o caminar desnudo por las calles. Eso no estaba dentro de mis planes, en el momento que Daniel llegó, trajo consigo a Tony para burlarse de mí, como suele hacerlo cada vez que se le presenta la oportunidad y qué mejor que con compañía a su lado. Deje correr a Faver hasta más no poder y volvemos al mismo punto como lo hicimos sin conocer el lugar seguimos el ruido, el olor a agua y a musgo. Recojo mis prendas de vestir, ya listo salgo de la selva esto me calmó, pero no fue suficiente.

Desesperado llamé a Tony para ver si todo estaba bien en la manada, después de escuchar una nueva historia de amor de Tony con una ninfa le colgué antes de que me dijera que piensa casarse y que desea mi opinión.

Mire mi teléfono observando la ubicación que me envió mi alfa en realidad si no uso mis sentidos no podré llegar así que no me queda más que tomar un taxi, tras subirme en la parte trasera del coche que apesta a cigarrillos y licor barato de muy mala calidad, le doy la dirección al taxista y quince minutos después llegó al lugar.

—que tenga un excelente día— le expresé al taxista con mucha cortesía y tras avanzar un poco lo escuché decir:

—ese idiota si habla raro— sé que mi portugués es malo al igual que el de Daniel, pero eso es lo que hay.

Mi ansiedad aumenta según voy avanzando; llegue a la resección del lugar, un conjunto de apartamentos no muy lujoso, según me dijo Daniel es el antiguo apartamento de mi luna, le informo al conserje a donde me dirijo, también le miento al decirle que ya me esperan.

—Es usted un acompañante de la señorita Fanny— me preguntó con cierta burla dándome a entender que mi luna era una mujer muy frecuentada por hombres. Lo dejé con las dudas y seguí mi camino, subo al ascensor a medida que voy subiendo al piso ocho mi ansiedad aumenta, las puertas se abren y ese delicioso olor a gardenias, manzanas verdes, tulipanes y orquídeas me recibe descontrolando tanto a Faver como a mí, pues no sé a quién pertenece tan rico aroma.  Faver enloquece queriendo tomar el control *búscala es mi mate mía* me pide entre gruñidos. <por fin mi compañera eterna> Hasta que escucho unas carcajadas, me acerco y no soporto lo que veo cuando la dueña de mi vida está besando como loca a mi alfa hasta que mi luna se acerca y lo reclama como suyo. Quiero hacer lo que mi instinto me dice; mi alfa agacha la mirada usando la conexión para decirme que no lo haga, que ella no sabe que existimos y que por favor controle a Faver pues él sabe lo fuerte que suele ser y  la podemos asustar. Le doy la razón, pero no puedo evitar gruñir al verla así con ese pequeño pedazo de tela puesto, solo la quiero así cuando esté a solas conmigo *mía* volvió a gruñir Faver *calma bestia ya será nuestra* le aclaré intentando calmarlo.

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