Capítulo 20 – Insistir.
Llevaba media hora sentada en la silla del salón, con las llaves aún en la mano, y el bolso colgado, como si acabase de llegar. Tenía la mirada perdida, fija en la luz de la luna que se colaba por la ventana, haciendo una sombra extraña en el suelo. Las lágrimas habían dejado de salir, hacía ya tiempo, pero restos de ese dolor aún me hacían daño.
El teléfono no había dejado de sonar, sobre la mesa, pero ni siquiera lo respondí, ni