Mundo ficciónIniciar sesiónNo podía emitir ni una simple letra.
Podía notar cómo los labios del castaño lo envolvían por entero.
Cómo le provocaba espasmo tras espasmo.
No lograba tener las piernas quietas y no tardó en doblarlas por las rodillas.
Apoyando los pies en el colchón tomó impulso...
Y empezó a mecer la pelvis al mismo ritmo que la boca del mayor.
Sus manos se abrieron sobre la colcha y sus dedos l







