Mundo ficciónIniciar sesiónCreo que me dormí recostada en la columna al final de la escalera. Papá y Gonzalo aún no llegaban y eran casi las nueve. El resto me imagino que dormía adentro, yo cabeceé hasta escuchar el ruido de los trabajadores y a lo lejos otra vez ver los hombros de Pablo.
La visión de sus hombros me perseguía todavía desde la noche anterior. No podía lograr tener los ojos abiertos así que volví a cerrarlos.
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