-XXVIII-

Después de convencer y calmar a Keerd, Daylhan consiguió que aceptara que su hermano pasara la noche con ellos y que por la mañana regresara llevando como mensaje la negativa del castaño en volver.

El moreno no perdía de vista a Iordan, observando cómo, de vez en cuando, éste lanzaba miraditas a Daylhan para nada fraternales.

El joven, quien ni se daba cuenta, mantenía una entretenida charla con Neilan, obviando la mirada plagada de lujuria por parte de su hermano.

Cómo era

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